¿Qué efecto tienen las TIC en el funcionamiento de la mente y el
aprendizaje?
Frente a lo que aparece en el primer artículo ¿Qué le está
haciendo internet a tu cerebro?(LPC en Reflexiones
| Diciembre 13, 2010) en donde Nicholas Carr plantea que:“Si no desaceleras y empiezas a leer libros de nuevo, te
condenarás a un modelo de pensamiento superficial, basado en las decisiones
instantáneas y la falta de concentración”. Complementado con el segundo artículo ¿Está
Google volviéndonos estúpidos? Por el mismo autor, considero que aunque los diversos avances tecnológicos que aportan a las diferentes áreas del accionar del ser humano, han sido un facilitador para el desarrollo de las múltiples tareas cotidianas tienen también un costo que muchas veces no hemos recapacitado en él.
El mundo evoluciona de una manera vertiginosa y con ello también nuestra forma de
enfrentarnos a él, si antes nos bastaba con tener desarrolladas ciertas
habilidades para comprender y actuar sobre lo que nos tocaba vivir, hoy en día
estamos forzados a desarrollar nuevas conductas para enfrentar los desafío del
quehacer cotidiano y por ende desarrollar nuevas habilidades y competencias,
pero, si realmente reflexionamos sobre lo que esto conlleva veremos también que
hemos ido perdiendo otras o al menos disminuyéndolas como los artículos lo plantean.
Meditando sobre lo allí expuesto, estoy de acuerdo que nos vamos sumergiendo en un mundo
en donde cada día se necesita rapidez, eficiencia, competitividad. ¿Qué pasa
entonces con toda aquella capacidad de reflexión, análisis, admiración por lo más sencillo y pequeño que nos
rodea?¿Qué sucede con la contemplación? ¡No! No hay tiempo, puesto que debemos
sumergirnos en esta búsqueda del conocimiento de manera más veloz, pero
comparto la opinión que también es menos profunda, muy superficial para poder
abarcar lo más que podamos en menos tiempo.
Aunque encuentro que los diversos avances tecnológicos son recurso que nos permiten prestar
una labor quizás más eficiente en menor tiempo, perdemos esa capacidad de
dedicación en las diversas tareas que desempeñamos. Un ejemplo tan simple como
la tostadora de pan, antes teníamos que estar pendiente del pan o si no se nos
quemaba, hoy en cambio se programa , hacemos otras cosas mientras el pan está
listo, no requiere de nuestra preocupación y atención.
Dejamos de hacer muchas cosas que implicaban ciertas habilidades y si no las ocupamos
es lógico que se van diluyendo y perdiendo con el tiempo.
Yendo al campo de la capacidad de leer, comprender, analizar, ser crítico frente a un
tema creo que nos está sucediendo lo mismo. Si la Red nos entrega una gran gama
de información que sólo con un clic accedemos a ella, más encima podemos contar
con las versiones de manera sintética, que por abarcar varias miradas nos
acostumbramos a un barrido de ella, es decir, saltamos de una fuente a otra,
por supuesto que la concentración e interés se va haciendo cada vez más superficial; si lo hacemos de manera frecuente la conducta se
establece de manera permanente.
A mi parecer los artículos de Nicholas Carr, son bastante buenos porque nos invita a
reflexionar sobre este suceso. Para no perder nuestras habilidades sino que
irlas potenciándolas y debemos tener la conciencia de lo que implican los
diferentes avances tecnológico para que su repercusión negativa no sea muy
fuerte, que no nos pase lo de Nietzsche, que en vez de desarrollar su expresión
escrita la fue diluyendo.
Esto no quiere decir que nos opongamos al avance, sino que no nos dejemos llevar por él
y perder la capacidad de reflexionar, crear, porque está todo hecho; imaginar,
soñar.Que sean herramientas para potenciar esas conductas y no anularlas.
Como docentes percibo que tenemos un gran desafío por delante, ya que nuestros
alumnos y alumnos son hijos de la tecnología y nuestra labor la veo enfocada a
cómo sacar el mejor provecho de ellas para el logro de aprendizajes reales y
que por lo tanto desarrollen las competencias que los preparen para enfrentar
el mundo que evoluciona a pasos agigantados. No queremos que sean personas
especializadas en un punto y pierdan el conocimiento general.
Aún es más, filosófica y sociológicamente se ha determinado que somos seres sociales,
por lo tanto necesitamos del contacto con otros, aprender con y de otros y no
ser meros autómatas que desarrollan muy bien determinada labor pero sin la
interacción con otros y la riqueza que ello conlleva.
Por lo tanto la capacidad de la retórica, la dialéctica es algo que debemos luchar por
preservarla
Aunque esto requiera de tiempo y esfuerzo.
